viernes, 11 de agosto de 2017

Tribulación - Cuento Zen


"Las calamidades pueden ser causa de crecimiento y de iluminación", dijo el maestro.

Y lo explico del siguiente modo:

"Había un pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un árbol que se alzaba en medio de una inmensa llanura desértica. Un día, una ráfaga de viento arrancó la raíz del árbol, obligando al pobre pájaro a volar cien millas en busca de un nuevo refugio... hasta que, llegó a un bosque lleno de árboles cargados de ricas frutas".

Y concluyó el Maestro: "Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar".






viernes, 28 de julio de 2017

Ausencia de ego



En ocasiones los ruidosos visitantes ocasionaban un verdadero alboroto que acababa con el silencio del monasterio.
Aquello molestaba bastante a los discípulos; no así al Maestro, que parecía estar tan contento con el ruido como con el silencio. Un día, ante las protestas de los discípulos, les dijo:
- El silencio no es la ausencia de sonido, sino la ausencia de ego.

Fuente: ¿Quién puede hacer que amanezca? de Anthony de Mello





viernes, 14 de julio de 2017

A mi hijo Yvan



Dentro de unos días se cumple un año desde que te fuiste para siempre y sin preaviso. El tiempo ha pasado, y no ha habido un solo día en este año sin pensar en ti, cualquier cosa me lleva a ti. Todo este tiempo ha estado lleno de recuerdos, tu sonrisa en una foto,  una conversación con algún amigo o conocido tuyo, el sonido de tus palabras que resuenan en mi mente, tus expresiones, cariñosas, a menudo irónicas, tus enfados ante situaciones injustas, tus sueños e ilusiones que tratabas siempre de cumplir cuanto antes, con prisas, como si intuyeras que el tiempo se te acababa.

Te echo tanto de menos! A veces bajo de la nube y me siento como en el desierto, un desierto donde me siento perdida, observo y escucho un mundo sin sentido, lleno de incongruencias, a menudo carente de  solidaridad y de empatía con los que más lo necesitan y que tanto te molestaba a ti también, un mundo que nos abruma con su doble moral, sus políticas injustas, lleno de hechos cargados de violencia gratuita y me siento cansada y desencantada.

Pero la vida sigue, hay que caminar por ella y no dejarse arrastrar, afortunadamente me quedan otros seres queridos y gracias a ellos, poco a poco me re-animo, comparto sus ilusiones, trato de emprender nuevos caminos que me ayudan a tocar tierra en todos los sentidos; en el figurado al bajar poco a poco de la nube de profunda tristeza hacia la que me ha proyectado tu ausencia y también en lo real, ya que encuentro consuelo y paz al cuidar de nuestra pequeña huertita y del jardín, viendo crecer verduras, frutos y flores que me enseñan mucho y me permiten conectar con la bondad, la generosidad, la belleza de las cosas sencillas y la creatividad desinteresada de la madre Tierra que devuelve con creces las pequeñas atenciones que le dedicamos.

El tiempo pasa, pero tu siempre estás en mi corazón. Te quiero.

Françoise Mascaraque 


viernes, 30 de junio de 2017

Re-crearnos



Vivimos en una sociedad que fomenta el hedonismo y sobre todo, el pensamiento positivo a ultranza, lo cual a mi juicio es bastante nefasto, ya que nos aleja de la realidad, y cuando esta se concreta  incrementa  la frustración tanto a nivel persona, como social. Es verdad  que un toque de optimismo y de esperanza nunca viene mal, pero eso de pensar que por centrarnos exclusivamente en lo positivo  todo se va a solucionar... bajemos de la nube. 

Por otra parte, ser introvertido se considera casi un trastorno de personalidad, pues si hay una cosa que rechaza el ser humano, esa es la soledad. Todo nos empuja a estar siempre inmersos en la cacofonía de ruido y actividades que nos envuelve, ya sea real o virtual. Nos dicen que estar solo no es bueno, que tenemos que salir, relacionarnos con gente, conocer a otras personas e interactuar constantemente. Pero nos olvidamos que esta conducta de distracción o dispersión constante puede terminar por alejarnos de algo esencial.

Todos necesitamos de momentos de introspección que solo se pueden realizar en soledad, pues en ella reside un auténtico tesoro, ya sea en silencio o escuchando algo de música, nos permite contactar con esa persona tan importante para nuestra salud mental que somos nosotros mismos, pensar, meditar, recordar, asimilar, soñar y también crear, o debería decir, crearnos a nosotros mismos, alejados de la contaminación del ruido ajeno, de los juicios, de los cotilleos, etc…

El fomentar momentos diarios de soledad, de paz, nos permite volver a centrarnos, cuando  los acontecimiento de nuestra vida o el ruido del mundo nos rompe, nos hace perder el equilibrio, nos confunde y nos agota. Es un ejercicio muy necesario para poder regresar más adelante sanados y fortalecidos, capacitados para acercarnos y socializar con los demás cuando apetece o es necesario, para escucharlos, ayudarlos o simplemente compartir y disfrutar unos momentos juntos.

Françoise M.



viernes, 16 de junio de 2017

Intrepidez


"¿Que es el amor?"
"La ausencia total de miedo", dijo el maestro.
"¿Y qué es a lo que tenemos miedo?"
"Al amor", respondió el maestro.







viernes, 2 de junio de 2017

Felicidad, una nueva reflexión sobre ello.


Hace poco leí esta frase que me pareció genial :
“La felicidad no viene de no tener problemas, la felicidad viene de solucionar los problemas.” ¡Y que verdad es! Y que ajeno a ese concepto ilusorio que se tiene con frecuencia de la felicidad cuando pensamos que ésta nos la tiene que  proporcionar otro, o tiene que llegar por un golpe de suerte.

No hay nada como el subidón de autoestima que produce el superar un problema y cuanto más grande el problema,  mayor es el subidón al sentir esa descarga de endorfinas que nos transporta a un estado cercano a la “gracia divina” y que nos anima a afrontar nuevos problemas.

Yo prefiero llamarlos retos, pues cada vez que superamos algún problema, lo cual requiere una lucha y un esfuerzo, experimentamos una sensación de euforia y amor propio que hace que nos valoremos y confiemos más en nosotros mismos y en los demás, haciéndonos ver las cosas desde un punto de vista benévolo, que nos abre más hacia el mundo y los demás. 

No se puede comparar la satisfacción de aquello que nos viene dado, por muy grato que resulte, de lo que hemos conseguido con esfuerzo y tesón, lo uno nos mantiene en un estado irreal y nos hace dependientes y expectantes de algo ajeno y lo otro nos fortalece y nos hace madurar.

Françoise M.





viernes, 19 de mayo de 2017

El espejo


 Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. El hombre era un samurai, es decir, un caballero: no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.
    
Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo: el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.
    
A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado (en aquellos tiempos los espejos eran de metal brillante, no de cristal como los nuestros). La mujer miró el espejo con gran maravilla: no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:
    
— ¿Quién es esta mujer?
    
El marido se puso a reír:
    
— ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?
    
Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen.
    
Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. Era un regalo de amor; y los regalos de amor son sagrados.
   
Su salud era delicada; frágil como una flor. Por este motivo la esposa desmejoró pronto: cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:
    
— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.
    
Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.
    
Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.
    
— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.
    
— Miro a mamá. Fíjate: No se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma: parece más joven y sonriente.
    
Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:
    
— Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti.

Leyenda japonesa








viernes, 5 de mayo de 2017

Oscuridad



Cae la noche, se pone el sol y el horizonte de poniente se tiñe de tonos rosados y anaranjados, en el jardín las sombras se  van  volviendo cada vez más densas, la atalaya arbolada se recorta sobre un cielo que se torna azul oscuro. Un aleteo… un pájaro sale volando.

Desde el jardín pueden verse las luces de los coches que circulan por la carretera, personas que regresan a sus casas después de una jornada de trabajo, deseando llegar pronto a su destino donde les esperan seres queridos para reunirse juntos a la mesa donde pronto se servirá la cena o en la barra de un bar, donde compartir una copa.

Se acerca lentamente inspirando los olores intensos de las plantas al atardecer. Entra en la casa, está a oscuras, se ha ido la luz, busca una vela, los fósforos humedecidos tardan en encenderse, finalmente una débil llama ilumina un pequeño círculo en la sala, una sensación extraña, como un soplo de aire, algo se mueve junto a la ventana, su vello se eriza, su cuerpo se tensa y  por un momento se paraliza, los oídos le zumban y tiene que sujetarse en el respaldo de un sillón. Pensamiento oscuros y miedos irracionales le asaltan, ¿está cerrada la puerta? ¿habrá entrado alguien? su corazón late más rápido, su respiración se acorta, siente sus manos húmedas, la vela tiembla en sus manos, de repente siente que algo que roza su pierna, a punto de soltar un grito, se queda muda y se oye un suave miaaau… de bienvenida.

Françoise M.







viernes, 21 de abril de 2017

Incongruencia - Cuento Zen


Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.


El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una solo respuesta.
Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó: "¿No habeis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?".
"Pero ¿hay vida despues de la muerte o no la hay?", insistió un discípulo.
"¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!", replico enigmáticamente el Maestro.






viernes, 7 de abril de 2017

Fenómenos Celestes

Siempre corriendo, o debería decir volando o tal vez flotando…
Me gusta cuando se recorta su blanca silueta cambiante sobre el azul.
Encuentro caballos, dragones, ángeles u otras criaturas que se esconden en ellas.
Aparecen abultadas, negro sobre gris, anunciando tormenta.
El viento  las convierte en hebras deshilachadas por el cielo.
Otras caen como una ola, en cascada por las laderas del monte.
Forman un mullido colchón inmaculado vistas desde las alturas.
Al atardecer se convierten en una variada paleta de colores.
¿Que sois, aire, agua? nubes siempre cambiantes.

Françoise M.